miércoles, 10 de septiembre de 2008

TNF-alfa


Las acciones efectoras de las citoquinas están en estrecha relación con sus niveles circulantes. De este modo, la desregulación de su expresión génica y, principalmente, el aumento en la producción de citoquinas, alteran la homeostasia del organismo, resultando en alteraciones órgano específicas, e incluso, sistémicas.

El TNF-alfa es miembro de una familia creciente de péptidos mediadores y tiene importantes propiedades proinflamatorias, que desempeñan funciones cruciales en la adaptacón innata, la inmunidad, la proliferación celular, apoptosis entre otras; su sobreexpresión parece jugar un papel central en una gran variedad de patologías. Esta citoquina es producida por diferentes tipos de células, incluidos macrófagos, monocitos, linfocitos T, células del músculo liso, adipocitos y fibroblastos. Las respuestas biológicas al TNF-alfa están mediadas por ligando vinculante a través de dos receptores estructuralmente distintos: el tipo I (TNF-RI); p55 y el tipo II (TNF-RII; p75), que están presentes en la membrana de todos los tipos de células, excepto los eritrocitos. Los dos receptores difieren considerablemente en su carácter vinculante, así como en sus vías de señalización intracelular. Tras la estimulación, el dominio intracelular de TNF-RI se une al receptor de TNF-dominio de muerte asociado (TRADD) proteína, que puede activar la apoptosis a través del Fas-dominio de muerte asociado (FADD) de proteína, o la vía proinflamatoria, a través del receptor de TNF-factor asociado 2 (TRAF2) y los receptores de proteínas que interactúan, dando lugar a la activación del factor nuclear-B.

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