lunes, 24 de noviembre de 2008

Anticuerpos anti-CCP en AR

Paula A. Correa, et al, 2004

Nienhuis y Mandema, en 1964, fueron los primeros en describir autoanticuerpos específicos en pacientes con AR, distintos al FR. El primer autoanticuerpo se denominó factor antiperinuclear (FAP). Estos autoanticuerpos se reportaron como positivos muy temprano en el curso de la enfermedad, con una frecuencia de 49% a 91% y con una especificidad entre el 73% y el 99%, lo cual los convertía en posibles marcadores diagnósticos confiables (Mandema EA, 1964).
En 1979, Young et al. describieron, mediante IFI, otro tipo de autoanticuerpos que parecían ser específicos en AR (Young BJJ, et al, 1979). Éstos se reaccionaban contra proteínas presentes en el epitelio estratificado del esófago de rata y se denominaron anticuerpos antiqueratina (AKA). Se reportaron como positivos en el 40% de los pacientes, con una alta especificidad; se podían encontrar positivos antes del inicio de los síntomas osteoarticulares (Kurki P, et al, 1992).

El antígeno reconocido por AKA y FAP es el mismo y corresponde a la (pro)filagrina, que se expresa en diferentes sustratos (Sebbag M, et al, 1995).
Estos anticuerpos se denominan actualmente anticuerpos anti-filagrina o antiprofilagrina (Vincent C, et al, 1998). La filagrina es una proteína producida durante las fases finales de diferenciación de las células epiteliales en mamíferos. Es sintetizada como un precursor proteico (profilagrina) que contiene entre 10 y 12 moléculas de filagrina.
Se demostró que aproximadamente el 20% de la arginina de la filagrina se convertía a citrulina por la enzima peptidil arginina deaminasa (PAD) (van Venrooij WJ, 2000). Este cambio, relacionado con la masa molecular, genera cambios sidnificativos en la carga eléctrica y produce diferencias en la interacción de la proteína con otras moléculas. Además, la citrulina es esencial para el reconocimiento antigénico por los anticuerpos antifilagrina. No obstante, la AR no afecta tejidos que contienen normalmente la filagrina, y no se encuentra en la membrana sinovial. Sin embargo, la membrana sinovial de pacientes con AR está infiltrada por células plasmáticas productoras de anticuerpos antifilagrina, lo que indica la presencia en dicho tejido de un autoantígeno reconocido por estos anticuerpos (Masson-Bessiere C, et al 2000).
Schellekens et al. desarrollaron una prueba de inmunoanálisis ligada a enzimas (ELISA) para la
detección de anticuerpos contra péptidos cíclicos citrulinados derivados de la filagrina (anti-CCP1), (Schellekens GA, et al, 2000).

La AR se describe como una enfermedad autoinmune, en la cual la respuesta predominante es conducida por células con patrón de citocinas T helper (Th)1. Más que la dominancia de ciertas citocinas, existe una compleja interacción entre éstas. Ciertas características generales de las citocinas, como su pleiotropismo y redundancia biológica, dificultan el entendimiento de los mecanismos involucrados en la interacción Th1-Th2. También se debe tener en cuenta que el patrón de citocinas varía en función de múltiples factores, como el estado de actividad de la enfermedad, el tiempo de evolución de la misma y la existencia o no de un tratamiento(Camargo JF, et al, 2004).Los anticuerpos anti- CCP no se relacionaron con los niveles de citocinas. Las principales correlaciones entre citocinas concuerdan con los patrones de respuesta linfocitaria Th1 y Th2. Por un lado, los niveles de IFNg, TNFa e IL-12 (características del patrón Th1) se correlacionaron entre sí. Se encontraron hallazgos similares para las citocinas del patrón Th2, IL-4 e IL-10.
Consecuente con lo anterior, los valores de IFNg se correlacionan con los valores de IL-4 e IL-10. Así mismo, los niveles de IL-12 se correlacionan con los de IL-10.

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